La red hídrica de la capital

Bogotá se asienta sobre una sabana cruzada por numerosos cursos de agua que descienden desde los cerros orientales y los páramos que rodean la ciudad. Estos ríos y quebradas han sido fundamentales en la historia de la ciudad: proveyeron agua dulce a las comunidades indígenas Muiscas, abastecieron a la colonia española y siguen siendo, aunque con múltiples transformaciones, parte esencial del paisaje urbano.

Todos los ríos urbanos de Bogotá son afluentes de la cuenca del río Bogotá, que a su vez desemboca en el río Magdalena, la gran arteria fluvial de Colombia. Esta red de cuencas interconectadas configura uno de los sistemas hidrológicos más complejos e importantes del altiplano cundiboyacense.

El Río Bogotá

El río Bogotá es el eje hídrico principal de la sabana. Nace en el páramo de Guacheneque, en el municipio de Villapinzón (Cundinamarca), a más de 3.300 m.s.n.m., y recorre aproximadamente 375 km antes de desembocar en el río Magdalena cerca del municipio de Girardot, a unos 280 m.s.n.m.

A su paso por la sabana de Bogotá, el río recibe las aguas de todos los ríos urbanos de la ciudad. Históricamente fue una fuente vital de abastecimiento y pesca para los Muiscas, pero décadas de urbanización acelerada y vertimientos industriales y domésticos lo convirtieron en uno de los ríos más contaminados de Colombia.

⚡ Proceso de recuperación

Desde los años 2000, el río Bogotá ha sido objeto de enormes inversiones para su descontaminación. La planta de tratamiento de aguas residuales El Salitre y la futura planta Canoas son los pilares del ambicioso plan de recuperación del río, que aspira a devolver la vida a sus aguas en el mediano plazo.

El Río Tunjuelo

El río Tunjuelo es el afluente más largo del río Bogotá dentro del casco urbano. Nace en la laguna de Los Tunjos, en el páramo de Sumapaz, y recorre las localidades del sur de la ciudad —Usme, Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Bosa— antes de desembocar en el río Bogotá a la altura de la localidad de Kennedy.

Su cuenca alta, en el páramo de Sumapaz, tiene gran importancia ecosistémica y es parte del Parque Nacional Natural Sumapaz, el páramo más grande del mundo. Los embalses de La Regadera y Tunjo, construidos sobre su cauce, forman parte del sistema de abastecimiento de agua para el sur de la ciudad.

  • Longitud: aprox. 73 km
  • Cuenca: 408 km²
  • Afluentes principales: Chisacá, Curubital, Mugroso, Limas
  • Usos históricos: Abastecimiento, agricultura, minería de arena y arcilla

El Río Fucha

El río Fucha (también llamado río San Cristóbal en su parte alta) nace en los cerros orientales, en la cuenca de la quebrada de Chiguaza, a más de 3.200 m.s.n.m. Atraviesa las localidades de San Cristóbal, Santa Fe, Antonio Nariño, Puente Aranda, Fontibón y Kennedy antes de unirse al río Bogotá.

En su parte alta, el río conserva características más naturales, con bosques de niebla y relictos de ecosistemas de páramo. A medida que desciende hacia el centro y occidente de la ciudad, el río Fucha ha sido progresivamente canalizado y su cauce ha sido intervenido por la urbanización. Su recuperación es uno de los objetivos del Plan de Gestión Ambiental del Distrito.

"Los ríos de Bogotá son la memoria viva del territorio: antes de ser canales, fueron fuentes de vida para los Muiscas"

El Río Juan Amarillo (Salitre)

El río Juan Amarillo, también conocido como río Salitre en su parte baja, nace en los cerros orientales y cruza las localidades de Usaquén, Chapinero, Barrios Unidos, Suba y Engativá. Recibe ese nombre dual porque en su tramo alto se denomina Juan Amarillo y en su tramo bajo, al acercarse a los humedales del occidente, se conoce como Salitre.

Este río tiene una importancia ecológica especial porque alimenta varios de los humedales del occidente bogotano, como el Humedal Juan Amarillo (el más grande de la ciudad con más de 220 hectáreas) y el Humedal Jaboque. Estos humedales son refugio de biodiversidad y actúan como amortiguadores naturales de inundaciones.

El Río Arzobispo (El Virrey)

El río Arzobispo nace en los cerros orientales a la altura del barrio Chapinero y desciende hacia el occidente, fluyendo bajo la ciudad en gran parte de su recorrido. Su tramo más visible atraviesa el Parque El Virrey y el Parque Nacional, donde se convierte en un elemento paisajístico importante. Desemboca en el río Salitre (Juan Amarillo).

Quebradas y otros afluentes

Además de los grandes ríos, Bogotá cuenta con decenas de quebradas que bajan de los cerros orientales. Muchas de ellas han sido entubadas bajo la ciudad, pero algunas conservan tramos visibles como elementos de espacio público y corredores ecológicos:

  • Quebrada La Vieja — Zona de Chapinero Alto, popular entre senderistas
  • Quebrada Las Delicias — Afluente del río Arzobispo, en los cerros
  • Quebrada Chiguaza — Origen del río Fucha, cerros sur-orientales
  • Quebrada Limas — Afluente del Tunjuelo, localidad de Usme
  • Quebrada Yomasa — Parte de la cuenca del Tunjuelo

Los humedales: guardianes del agua

Estrechamente ligados a los ríos, los humedales bogotanos son ecosistemas de transición entre el agua y la tierra firme. Bogotá cuenta con más de 15 humedales urbanos, todos declarados Parques Ecológicos Distritales, entre los que se destacan:

Humedal Localidad Área aprox. Río asociado
Juan Amarillo Suba / Engativá 222 ha Juan Amarillo
Jaboque Engativá 151 ha Juan Amarillo
La Conejera Suba 63 ha Tributario Bogotá
Córdoba Suba / Usaquén 40 ha Juan Amarillo
Torca-Guaymaral Usaquén / Suba 24 ha Torca