El sistema hídrico de Bogotá en cifras

Bogotá, a 2.600 metros sobre el nivel del mar en la sabana cundiboyacense, enfrenta el desafío único de abastecer de agua potable a más de ocho millones de habitantes. Para lograrlo, la ciudad depende de un complejo sistema de embalses ubicados principalmente en los páramos de Chingaza y Sumapaz, los cuales alimentan cuatro plantas de tratamiento que procesan millones de metros cúbicos de agua diariamente.

El sistema Chingaza, que capta agua en la vertiente oriental de la cordillera, aporta cerca del 70% del agua que consume la capital. Le sigue el sistema Tibitoc, que aprovecha las aguas del río Bogotá, y los sistemas Sur y La Laguna, que complementan el abastecimiento en localidades del sur y el norte de la ciudad.

"El agua no llega al grifo por arte de magia: es el resultado de décadas de infraestructura, ciencia y trabajo humano"

La historia del acueducto moderno de Bogotá se remonta a 1914, cuando se inauguró la primera planta de bombeo formal. Desde entonces, el sistema ha crecido exponencialmente para atender la expansión de la ciudad, convirtiéndose hoy en uno de los más grandes y mejor calificados de América Latina en cobertura y calidad del agua.

En materia energética, Bogotá se nutre principalmente de la energía hidroeléctrica generada en plantas como El Guavio, Chivor y Paraíso, todas conectadas al Sistema Interconectado Nacional (SIN), el gran tejido eléctrico que interconecta la generación y el consumo en toda Colombia.